En noches
como estas
los
escombros de mi personalidad
no me permiten apreciar el vino que bebo.
Los
recuerdos de las que he amado y sus tristezas,
me
envuelven en un manto de anestesia y turbación.
Sensibles...,
hirientes..., letales…..
Volteo la
mirada hacia los últimos días de mi infancia,
y es
entonces cuando comprendo,
al vino en mi copa
y la profunda soledad de lo
femenino.
Chateau Fourcas-Dumont, Listrac-Medoc 2003.
Gran Vin
de Bordeaux.